Libertad de expresión en Cuba

El régimen totalitario que gobierna Cuba ha violado todo tipo de derechos fundamentales, libertades y garantías por 62 años. Si bien existen sobrados datos que demuestran la gravedad del asunto, ha sido muy difícil conocer con precisión el número de víctimas y crímenes. La falta de libertad de expresión en Cuba no permite conocer de lleno esta realidad ni tampoco detallar con total claridad la decadencia económica que rige en la isla. 

¿Cómo controlan a la gente? ¿Cómo saben si hay algún tipo de organización disidente que busque cambiar la situación en Cuba? ¿Cómo evitan que se alcen las voces opositoras? ¿Cómo logran que una buena parte de la población crea en el relato instaurado por un Estado totalitario? ¿Cómo logran que no cobren relevancias los fracasos de su régimen? La subsistencia de la dictadura instaurada por Fidel Castro se debe, en gran medida, a la falta de libertad de expresión, la censura de medios y redes sociales.

Los medios tradicionales, como la televisión, la radio o los periódicos existen, como en casi cualquier otro lugar del mundo, con la peculiaridad de que todos ellos son oficialistas. No está permitido que haya medios de comunicación privados; no se puede ser periodista si no se está afiliado a la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), que responde directamente al Partido Comunista.

El Estado tiene el monopolio en los servicios de comunicación e internet y se persigue a aquellos que se expresan contra el régimen en las redes. Deciden a qué red social o sitio se puede ingresar a través de internet, qué se puede leer, escuchar o ver en los medios. 

La gravedad del asunto se acentúa cuando se observa que son pocos los que pueden acceder a dispositivos móviles y conexiones de internet: recién en 2018 llegó la tecnología 3G a Cuba, a la cual accede menos de un tercio de la población. En síntesis: no solo hay un control estricto sobre lo que puede circular o un aparato de inteligencia que pueda perseguir a los que consiguen expresarse; también abunda la pobreza y la falta de recursos, que le quita la posibilidad a muchos de acceder a más información y entender que la realidad en la que viven es inhumana.

El Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reza: “Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye la libertad de mantener opiniones sin interferencia y de buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de comunicación e independientemente de las fronteras”. Si bien Cuba es firmante de la declaración, la revolución ha seguido el camino contrario en la materia. 

Desde Cuba Decide alentamos a un cambio en el sistema político, que nos permita a los cubanos tener un régimen verdaderamente democrático, en el que nuestras garantías,  derechos y libertad de expresión y asociación estén garantizados y sean los pilares para el progreso de nuestro país. 

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