DESMONTANDO LOS MITOS DEL COMUNISMO CUBANO

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El mundo desconoce la magnitud de la miseria material y social que enfrentan los cubanos. Los mitos, creados por la llamada Revolución Cubana, esconden una realidad insoportable, marcada por la represión y la falta de oportunidades. Desde afuera, juzgan a la dictadura cubana por sus símbolos y promesas, no por sus resultados.

Para comprender cómo un simulacro de país, hecho de cartón y propaganda, ha suplantado a la Cuba real, vamos a analizar algunos de estos mitos.


MITO 1: LA REVOLUCIÓN CUBANA 

La persona más joven que participó en las últimas elecciones libres tiene 88 años en el 2023. En Cuba hace más de 60 años que no se realizan elecciones libres. Todo este tiempo el gobierno ha estado en manos de las mismas personas por las que el pueblo nunca votó. Impusieron el comunismo en todas las instituciones del Estado y proscribieron la empresa privada. La élite militar, que tiene el poder político, controla todos los aspectos en la vida de las personas, desde el precio de la azúcar hasta los medios de difusión y la educación de los niños. El país vive una crisis permanente.

Cuba vive una crisis permanente.

El movimiento 26 de julio, encabezado por Fidel Castro, tomó el poder por la fuerza en Cuba el 1 de enero de 1959. En ese momento, prometieron restaurar el orden constitucional que la dictadura de Batista había roto en 1952. Sin embargo, Castro estaba mintiendo. El mundo ha visto las imágenes de la plaza llena de cubanos, supuestamente apoyando la revolución. Pero la realidad es que ni en ese momento de gloria sus líderes creyeron que el pueblo votaría por ellos. Los Castro nunca convocaron las elecciones libres que habían prometido. En su lugar, impusieron el sistema comunista. La censura y los fusilamientos masivos de opositores condenaron al país a la dependencia económica, primero de la Unión Soviética y en los últimos años de la Venezuela, que ayudaron a destruir.

Desde el principio, el régimen proscribió todos los medios de prensa, excepto los que eran propiedad del Estado comunista, para el adoctrinamiento interno y la promoción en el extranjero. Así iba desfigurando los hechos, reescribiendo con mentiras la historia y anulando la experiencia del pensamiento democrático y liberal. 

La mentira estaba tan bien montada, que mientras había decenas de miles de presos políticos en cárceles cubanas y los jóvenes eran enviados a campos de trabajo forzados por escuchar a rock, tener creencias religiosas, ser homosexuales o por el solo hecho de no ser comunistas en el mundo, llamaban a Cuba la isla de la libertad. La revolución fue una mentira. 


MITO 2: LA POTENCIA MÉDICA

La propaganda dice que en Cuba la salud es gratuita, pero en realidad las medicinas son caras y la escasez hace que los precios se multipliquen en el mercado negro, haciéndolas inaccesibles para muchos.

El régimen presume del mejor sistema de salud del mundo, pero la calidad de la atención y el acceso a los medicamentos para el cubano común no están garantizados. Según el relato oficial, todos somos iguales, pero solo la clase dirigente y los turistas reciben atención en centros hospitalarios óptimos. El resto tiene que acudir a hospitales ruinosos, con pésima higiene y escasez de insumos. Los internos deben llevar la comida, las sábanas y hasta el agua que van a beber. Las condiciones son tan malas que ponen en peligro a los pacientes. Por ejemplo, en el año 2010, en una sola noche, murieron de frío decenas de internos en un hospital psiquiátrico de La Habana. 

Sistema de Salud Cuba 2024
Hospitales ruinosos, con pésima higiene y escasez de insumos

La ironía es que en la Cuba comunista sí existe un servicio de salud pago. Es de mejor calidad, pero exclusivamente para extranjeros. Estos centros especializados niegan la atención a los cubanos, que no pueden entrar ni pagando.

Los profesionales de la salud son explotados y mal pagados al punto de que prefieren irse en condiciones de semiesclavitud a misiones médicas en otros países como Venezuela. Estas misiones son disfrazadas con el mito del internacionalismo proletario, cuando en realidad son acuerdos comerciales en los que el régimen se queda con más del 75% del salario de los médicos. Estas misiones son usadas también para labores de espionaje y penetración ideológica. Por ejemplo, de 702 supuestos médicos cubanos en Bolivia, 497 ni siquiera estaban graduados de medicina.


MITO 3: LA EDUCACIÓN EN CUBA

La inmensa mayoría de los niños cubanos pueden ir a la escuela, pero el sistema de educación está absolutamente politizado y funciona como un medio de adoctrinamiento y control. Los niños, hijos de los disidentes y de religiosos, son víctimas de bullying por parte de alumnos y de profesores. Los jóvenes críticos con el sistema son expulsados de la universidad. Los maestros son mal pagados y la calidad de la instrucción es deficiente y desactualizada. Sin los recursos para formar profesionales del siglo XXI, el Estado gradúa profesores sin preparación en planes express y los llama profesores emergentes.

Otra parte del mito es la supuesta gratuidad de la educación, pero la realidad es que los salarios de todos los profesionales cubanos están muy por debajo del valor real de su trabajo. Es cierto que los estudiantes no pagan por la matrícula, pero cuando terminan sus estudios deben cumplir varios años de servicio social por un salario aún más bajo y en el lugar que el Estado determine. Con este sistema de trabajos semiforzados, el Estado se cobra los gastos en educación. La educación en Cuba no es libre.

La escuela funciona como un medio de adoctrinamiento y control.

MITO 4: HAMBRE EN CUBA

Una de las humillaciones más terribles impuesta por el Estado totalitario a las familias cubanas es la precariedad de los alimentos y las dificultades para conseguirlos. Mediante el sistema de racionamiento, las personas que pueden pagarlo tienen acceso a comprar algunos alimentos de mala calidad que apenas cubren las necesidades básicas de alrededor de una semana. Conseguir comer el resto del mes ocupa gran parte del tiempo, las energías y la totalidad de los salarios de la mayoría de los cubanos. Cuba importa el 80% de los alimentos que consume, pero no satisfacen las necesidades alimenticias y nutricionales de la población.

En sus delirantes discursos, Fidel Castro llegó a prometer que Cuba produciría tanta leche que se podría llenar la bahía de La Habana. Sin embargo, el régimen destruyó la capacidad productiva del país y hasta hoy persigue la producción independiente. En 1959 había más cabezas de ganado que ciudadanos cubanos, pero en el año 2021 la carne de res es tan escasa que está reservada de manera exclusiva para los extranjeros. Matar una vaca para comer sin permiso del Estado está prohibido y es un delito penado con años de cárcel. La situación es tan extrema que algunos llegan a consumir animales domésticos como los gatos. A seis décadas de la revolución y el comunismo, los cubanos viven con hambre.

Los cubanos viven con hambre.

MITO 5: LA REVOLUCIÓN DE LOS POBRES

Además de hambre, en la Cuba socialista más de dos millones de personas sufren directamente el déficit de viviendas. Se derrumban más casas que las que se construyen. Según fuentes conservadoras, uno de cada siete inmuebles está en peligro de derrumbe. Tres generaciones viven en la misma casa, con los consecuentes conflictos familiares que impone el hacinamiento. A ocho de cada cien hogares les falta servicio eléctrico continuo. Y casi siete de cada cien cubanos no cuenta con suministro permanente de agua. Solo en el 2020 se reportaron decenas de derrumbes con víctimas mortales, entre ellas niños y ancianos. Los que han sobrevivido tienen que seguir viviendo ahí. Hoy los cubanos viven en ruinas.

Déficit de viviendas en Cuba.

MITO 6:  ¿LOS CUBANOS SON FELICES?

A la pobreza material se suma la opresión política y la imposibilidad de expresar y desarrollar iniciativas independientes o alternativas a la línea oficial. Muchos buscan irse del país como la única solución inmediata. De hecho, alrededor de dos millones de cubanos han tomado el camino del exilio a pesar de las restricciones impuestas para salir de la isla.

Las familias separadas y los éxodos masivos forman parte de la historia reciente de Cuba. Casi todos ellos orquestados por las autoridades para aliviar tensiones internas y también como chantaje a la comunidad internacional, especialmente las administraciones de los Estados Unidos. Pasó en el éxodo del Mariel, cuando en el 1980, 125.000 cubanos lograron irse del país en embarcaciones que enviaban sus familiares desde la Florida. El régimen lo permitió a condición de llenar los barcos con delincuentes comunes sacados de las cárceles e internos de hospitales psiquiátricos. También ocurrió en el 1994 con la crisis de los balseros. Castro retiró la guardia costera como reacción a las protestas masivas contra el sistema que estaban teniendo lugar en La Habana. Entre agosto y septiembre de ese año, más de 32.000 cubanos fueron interceptados. Las cifras de los muertos no son exactas, pero las organizaciones cubano-americanas que trabajaron rescatando balseros en esos años calculan que de cada cuatro embarcaciones que salían de la isla, sólo llegaba una. Miles desaparecieron para siempre en el mar.

Más a pesar de las muertes, los peligros y la incertidumbre, los cubanos siguen intentando escapar. Hace décadas que no hacen elecciones libres en Cuba, pero esta estampida permanente de los cubanos es el voto del pueblo contra el sistema comunista y el símbolo más elocuente del fracaso revolucionario.

A pesar de las muertes, los peligros y la incertidumbre, los cubanos siguen intentando escapar.

MITO 7: PROTESTAS EN CUBA 

La resistencia al castrismo comenzó desde el inicio, y no ha parado hasta nuestros días, a pesar de la represión. Una parte del pueblo cubano nunca ha dejado de rebelarse contra el poder totalitario, una oposición con apoyo popular a pesar del miedo infundido por las autoridades. Durante estos años, la dictadura ha llegado a punto de castigar poblaciones enteras. Durante la década del 60 al principio de los 70, por ejemplo, miles de familias fueron removidas de sus hogares y relocalizadas a cientos de kilómetros de distancia en campos de reconcentración, que se convirtieron en pueblos cautivos. Según los archivos recuperados de la Stasi, hubo en las cárceles de la isla hasta 65.000 prisioneros políticos cumpliendo sentencia al mismo tiempo.

Hoy suman más los condenados por motivos políticos, sin contar los miles de jóvenes inocentes que el régimen mantiene en la cárcel profilácticamente bajo el cargo inventado de peligrosidad predelictiva. Hoy en día, los que expresan su inconformidad son acosados, detenidos y amenazados por la policía política o seguridad del Estado. Los métodos represivos empleados por los efectivos del régimen pueden ir desde el aislamiento social, la expulsión de los centros de trabajo o estudio, la violencia física y la prisión hasta el asesinato, como hicieron con el líder opositor Oswaldo Payá y el joven Harold Cepero en el atentado del 2012. Sin embargo, los cubanos continúan luchando cada vez con más fuerza. Jóvenes activistas se proponen tomar las calles.

Somos muchos los que exigimos el cambio del sistema. Las protestas públicas organizadas y espontáneas se multiplican en todo el territorio nacional. Las voces opositoras y la voluntad de cambio del pueblo cubano ya no pueden ser ignoradas. Continúa expandiéndose el reclamo de la libertad de forma irreversible. Y los mitos creados por el castrismo perdieron su efecto en la gente. Los cubanos nos cansamos de la mentira.

Las protestas públicas se multiplican en todo el territorio nacional.

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